Vivir de lo que te apasiona: la decisión que cambió mi vida
Hola, soy Lourdes Mendoza, y hoy quiero abrir una puerta muy personal.
Durante casi 14 años desarrollé mi carrera profesional en el sector turístico: hoteles, agencias de viajes, aerolíneas... Un entorno dinámico, exigente y apasionante. Aprendí a trabajar bajo presión, a cuidar cada detalle, a entender que el servicio no es solo cumplir, sino hacer sentir bien a las personas. Crecí profesionalmente, asumí responsabilidades, construí estabilidad.
Era un camino claro. Seguro. Previsible.
Pero mientras organizaba viajes y experiencias para otros, dentro de mí siempre había algo que latía con más fuerza: la música.
La música no era simplemente una afición. No era solo una lista de canciones ni una fiesta puntual. Era una forma de expresión. Era energía. Era conexión directa con las emociones de la gente. Cada vez que tenía la oportunidad de acercarme a una cabina, de preparar una sesión, de vivir un evento desde dentro, sentía algo distinto. Sentía plenitud. Sentía propósito.
Y cuando algo te hace sentir así de viva, ignorarlo se vuelve cada vez más difícil.
Durante mucho tiempo intenté compaginar ambas cosas. Trabajo estable entre semana, música siempre que podía. Pero llegó un momento en el que entendí que no se puede vivir a medias cuando sabes lo que realmente quieres. La pasión no se apaga; insiste.
Tomar la decisión de dejar casi 14 años en un sector para empezar de nuevo fue, sin duda, uno de los pasos más valientes de mi vida.
No fue impulsivo. Fue meditado. Pensado. Analizado. Hubo noches de dudas, conversaciones largas, listas de pros y contras. Porque cuando has construido una trayectoria, cuando tienes una nómina fija, cuando el entorno te ve “bien colocada”, dar un giro así da vértigo.
Recuerdo preguntarme muchas veces:
- ¿Y si me equivoco?
- ¿Y si no funciona?
- ¿Y si estoy dejando algo seguro por un sueño demasiado arriesgado?
Pero también apareció otra pregunta mucho más poderosa:
¿Y si no lo intento nunca?
Y esa fue la que cambió todo.
Entendí que la estabilidad no siempre es sinónimo de realización. Que la seguridad externa no compensa una inquietud interna constante. Que vivir de lo que te apasiona no es una fantasía romántica, sino una decisión que implica compromiso, disciplina y muchísimo trabajo.
Decidí apostar por mí. Por la música. Por el espectáculo. Por la magia que se crea cuando el sonido, la iluminación y la energía del público se alinean en un mismo instante.
Así nació esta etapa plena en Norbadeejay Eventos.
Este proyecto no es solo una empresa de discomóviles y verbenas. Es el resultado de experiencia acumulada, de valentía y de un propósito claro: crear momentos que se recuerden. Junto a Dani Palacios,
cuya trayectoria técnica y artística aporta una base sólida y profesional, hemos construido algo que va mucho más allá de poner música. Creamos atmósferas. Diseñamos emociones.
Mi paso por el turismo me enseñó algo fundamental: las personas no recuerdan solo lo que vivieron, recuerdan cómo se sintieron. Y eso es exactamente lo que buscamos en cada boda, en cada evento, en cada fiesta popular. Que la música no sea solo sonido, sino memoria.
Vivir de lo que te apasiona no significa que el camino sea fácil. Hay madrugadas desmontando equipos, horas invisibles de preparación, reuniones, presupuestos, logística, planificación. Hay responsabilidad.
Hay presión. Pero cuando amas lo que haces, cada esfuerzo tiene sentido.
Hoy puedo decir que fue la mejor decisión de mi vida profesional. No porque todo sea perfecto, sino porque es auténtico. Porque ahora trabajo desde la coherencia entre lo que soy y lo que hago.
Si estás leyendo esto y sientes que hay algo dentro de ti que te llama, que te mueve, que no deja de insistir... escúchalo. No siempre se trata de saltar sin red, pero sí de atreverse a imaginar una vida alineada con lo que te hace vibrar.
Yo decidí apostar por mi pasión.
Y cada evento, cada pista llena, cada sonrisa al final de la noche, me recuerda que valió la pena.
Nos vemos en la pista. ?
— Lourdes Mendoza
Norbadeejay Eventos

